Por ley
natural nuestra vida espiritual será una continuación de la creencia religiosa
de nuestros padres, ellos nos iniciarán y encaminarán hacia el conocimiento
espiritual que adoptaremos, y tal vez
practicaremos durante el resto de nuestra vida.
En su
crecimiento espiritual, el ser humano, cuerpo y espíritu, puede sentir la
necesidad de llenar algún vacío interior. Para llenar ese vacío buscará respuestas o valoración de
conocimientos ya adquiridos, en otras creencias, corrientes filosóficas,
escuelas místicas, religiones diferentes
e incluso en variaciones de su propia religión.
Encontrará muchos caminos a seguir, podrá iniciarse en otras creencias y
cultos que se identifiquen más con su propio ser interior, conocimientos,
prácticas o explicaciones más acordes
con su vibración espiritual.
En el mejor
de los casos, mientras más amplia sea su búsqueda, mientras más iniciaciones
reciba, encontrará una sola respuesta
que puede llenar sus expectativas, que dará paz a su espíritu:
“La mejor
iniciación que recibamos, en cualquier
enseñanza, será aquella, que nos acerca
más a Dios, a la divinidad, o como quieran llamarle, aquella que nos convierta
en un mejor ser humano, en una mejor
persona y que exalte lo divino que habita
en cada uno de nosotros”.
L. CEDEÑO S.
http://viveunavidaalavez.blogspot.com/2014/09/iniciacion-espiritual.html

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